Era la primera vez que hacia bungi jumping y puedo asegurar que no será la última, este salto es el tercero más alto del mundo.
Después de soltar tanta adrenalina, solo queda pensar en todo lo que hemos visto y sentido en los 7.200 Km recorridos en el camión.
Atrás quedaron los colores de Ciudad del Cabo, el Desierto del Kalahari y el Desierto del Namib, el contacto con los Sans, los Himba y los Twana, las cataratas Epupa y las Victoria y el espectáculo que supone ver la naturaleza en estado vivo en los Parques Nacionales de Etosha, Delta del Okavango y Chobe.
Me traigo en la maleta “El mal de África”.









